Usted podrá conquistar las aguas cancunenses de varias maneras. Desafiando la gravedad, mediante un paracaídas, desde las alturas tendrá una vista de la pintoresca línea costera y sus resplandecientes hoteles y de los brillantes matices del mar Caribe.
Los arneses del paracaídas son tensados y jalados por un bote de gran potencia, lo cual hace que el aparato suba a unos 30 m con un recorrido de 10 minutos, bajo supervisión cercana. Algunos paseos ofrecen paracaídas a lo largo de la laguna Nichupté con un compañero.
Para los amantes de las aventuras, el windsurfing es una opción y muchas marinas y hoteles ofrecen lecciones y renta de equipo.
El viento sopla todo el año y es más fuerte de julio a septiembre. El boogie board y triciclos acuáticos proporcionan entretenimiento para gente de todas las edades. Los aficionados hábiles en el agua pueden rentar hobie cat o pequeños veleros sunfish a orillas de la playa. Quienes cuentan con speedboat o waverunner participan en paseos guiados por los manglares de la laguna Nichupté al sistema de arrecifes de mar abierto para esnorquelear. Los paseos ofrecen una vista de aves nativas y de la vida acuática, y no es raro observar un águila prendida en la bóveda selvática. Muchas marinas ofrecen waterski en las espejeantes aguas de la laguna o en el norte de la isla en Bahía de Mujeres.