Entre los mayas la religión era fundamental. Cada deidad correspondía a una determinada manifestación de la naturaleza. Para los antiguos mayas la miel era un producto básico de autoconsumo y comercio. De ella obtenían energía y derivaba la bebida llamada xtabentún. La abeja, dadora de la miel, era venerada y la deidad que la representaba era Ah Muzencab, el "dios descendente", que aparece "de cabeza", es decir, como en "picada". Según se observa en sus múltiples advocaciones en varias ciudades mayas, Ah Muzencab era una deidad muy importante; está representada en ciudades como Cobá y Tulum (Quintana Roo), y Sayil y Chichén Itzá (Yucatán). Ah Muzencab ("el que cuida la miel") es también quien carga el cielo. Esta deidad también se halla representada en incensarios portando panales en las manos.